Por goliza, el PRI se llevó la jornada electoral de este domingo en los cuatro distritos de Torreón. En el 8, con Ximena Villarreal Blake, el tricolor consiguió más de 61 por ciento de los votos, contra 17 y algo de Lucía Zorrilla Cepeda, la regidora con licencia del PT en Francisco I. Madero que, aun con el descalabro, tiene asegurado un asiento plurinominal en la próxima legislatura.
En el Distrito 9, Verónica Martínez García, con más de 63 por ciento de los votos, superó casi tres a uno al multifacético morenista Antonio Attolini Murra. El de la mascada no consiguió mantenerse como diputado una legislatura más y, por lo tanto, el corrido se le acaba el próximo 31 de diciembre.
Doble descalabro
En el Distrito 10, Felipe González Miranda no solo le ganó a Rocío de Aguinaga. También descalabró de un balonazo a su marido, el ex priista Shamir Fernández Hernández, quien el próximo año pretende ser el candidato del partido guinda a la alcaldía de Torreón.
Al igual que Lucía, “Pily” llegará al Congreso por la vía plurinominal.
Quien también superó tres a uno a su oponente de Morena fue Hugo Dávila Prado, por cierto, el primero en cantar el triunfo justo después del cierre de las casillas. “¡Ganaron los chalecos verdes; ganó Coahuila!”, dijo quien nunca se apartó de la prenda.
Buen sabor de boca
De los triunfos que mejor sabor de boca le dejaron al PRI en Torreón fue el del Distrito 11, con Hugo Dávila Prado, quien con más de 30 puntos de ventaja atropelló al morenista Fernando Hernández.
No fue un candidato más de Morena, sino el encargado de los coordinadores territoriales en el estado, es decir, el jefe de la estructura morenista, además de esposo de la diputada federal Cintia Cuevas, quien para echarlo a andar como candidato se convirtió en su principal activista.
Por cierto, Cuevas también aspira a la candidatura por la presidencia municipal, aunque ahora debe cargar con este descalabro.
Carnita para el senador
De los detalles que dejó la jornada electoral. “Échese una carnita, senador”, así recibió la diputada priista Edna Dávalos Elizondo al legislador de Morena, Luis Fernando Salazar Fernández, quien llegó, según él, a reventar una ‘casa amiga’ donde presuntamente compraban votos.
Resulta que afuera de la vivienda se encontraba la ramosarizpense –coordinadora de la campaña en el Distrito 11–, justo cuando los vecinos preparaban una carne asada. “Ándele, éntrele”, insistió la diputada local, quien por cierto, a lo largo de la jornada lidió con tremenda gripe.
El ex panista prefirió seguir de largo. Al final, el senador se quedó sin denuncia y sin carnita.